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Traducido por Ana Cristina González I Foto: Getty Images
Cura la claustrofobia con estas actividades singulares para los días de invierno. ¡Puedes hacer la mayoría de ellas en tu propio patio!
Hagan un combate con bolas de nieve.
Divide a tu familia en dos equipos (o recluta a otro grupo en el vecindario), construye una pared de nieve para que cada equipo se esconda detrás y coloca algunos pequeños muñecos de nieve en la parte superior. La idea es que casa equipo se turne para lanzar bolas de nieve para derribar a los muñecos de nieve del otro (“¡Alerta!”). Por si no lo sabías, si el otro equipo te da, tienes que unirte a ellos. El grupo que derribe primero a todos los muñecos de nieve del equipo oponente, gana/hace el baile de anotación.
Construyan un castillo de nieve.
Haz un concurso para ver quién puede construir el palacio más adornado en un período de tiempo o hazlo como un esfuerzo de toda la familia y diseñen una fortaleza inmensa. “Utiliza los mismos moldes para hacer castillos de arena en la playa u objetos de jardinería como paletas, palas, cubos y jardineras, para cavar y dar forma a la nieve”, sugiere Dwight Zahringer, un padre de tres, de Detroit.
Hagan monstruos de nieve.
Son más divertidos que el clásico hombre de nueve y son incluso más fáciles de hacer: Busca varios palitos luminosas en una tienda de un dólar, luego ponte tu equipo para actividades al aire libre y haz grandes montículos de nieve justo antes del anochecer. Haz dos hoyos en la cara del monstruo para que sean sus ojos y coloca una barra luminosa en cada hoyo. (Dependiendo del tipo de barra, quizás debas usar más de una por ojo) Cubre el agujero ligeramente con nieve, para que se puedan ver sus ojos brillantes.
Haz de la nieve su lienzo.
Llena las botellas con atomizador con agua y dos o tres gotas de colorante alimentario en gel líquido (el tinte concentrado hace colores más vibrantes), luego agítalo. Ajuste el flujo de la boquilla para rociar, más estrecho para líneas o más ancho para una neblina. Tus hijos pueden pintar estilo libre, crear tablas de tic-tac-toe o rayuela, decorar su fuerte de nieve o colorear bolas de nieve para una batalla épica, señala Kimberly McLeod, madre de dos niños en Toronto y creadora de TheBestIdeasforKids.com.
Haz que las pistas coincidan.
Para darle un giro al juego del escondite, haz que todos excepto un “buscador” caminen por la nieve hasta encontrar un punto para esconderse. Haz que el “buscador” siga las marcas hasta encontrar a cada jugador. “Es sorprendentemente divertidos y retador para los niños pequeños”, dice Matt Flower, educador en materia de medioambiente y especialista de la primera infancia del Centro de Ecología Urbana, en Milwaukee.
Organiza juegos olímpicos.
Organiza tus propios Juegos Olímpicos de Invierno: Primero, diseña una pista de obstáculos haciendo montículos de nieve de diferentes tamaños sobre los que los niños puedan saltar, trepar o atravesar a medida que los cronometras. Luego, pon a tus pequeños en parejas para que hagan rodar bolas de nieve (el que haga la bola de nieve más grande gana). Por último,  termina con un lanzamiento de bola de nieve para ver quién puede lanzar más lejos.
Organiza una búsqueda del tesoro.
“Dale a los niños una lista de elementos de la naturaleza que deberán buscar, como piñas, bayas, bellotas, plumas de aves o lo que puedan encontrar en el jardín”, dice Laura Froyen, Ph.D., presentadora del podcast The Balanced Parent y madre de dos, de Madison, Wisconsin. Puedes asignarles un tema escondiendo juguetes fuera de la casa para que los busquen. “Hemos hecho búsquedas del tesoro de figurillas, dinosaurios y muebles de casas de muñecas de Frozen”, dice la Dra. Froyen. Otra idea puede ser: Congela agua coloreada en cubitos de hielo y luego escóndelos en el patio para que los niños los encuentren.
Alquila una bicicleta de ruedas anchas.
Conocidas como “gorditas”, estas bicicletas están equipadas con ruedas anchas con dibujos resistentes que pueden manejarse por caminos y senderos nevados. Si bien son caras, muchas tiendas de bicicletas, estaciones de esquí y áreas de ciclismo de montaña las alquilan. Las bicicletas de llantas anchas ruedan un poco diferente que las bicicletas regulares—es más o menos equivalente a correr sobre arena—así que en definitiva estarás ejercitándote. Pero son únicas en el sentido de que pueden pasar por casi cualquier cosa. (¡Créeme, mis hijos lo han intentado!) En un día caluroso, maneja por un sendero o maneja un poco fuera de la carretera para tomar un poco de aire fresco.
Jueguen con el Hula Hoop.
Toma unos hula hopos y haz un concurso para ver quién dura más. ¡Es más difícil cuando están abrigados!
Soplen burbujas que no se pueden explotar.
El jabón líquido que utilizas en verano reacciona de manera diferente a temperaturas frías. Deja la botella de burbujas afuera para que se enfríe bastante. Luego, agita la varita—en lugar de soplar con tu aliento caliente—para dejar que las burbujas floten. Si eres lo suficientemente rápida (y cuidadosa) para atrapar una, podrías ver cómo se congela lentamente en tus manos, dice Sara McCarty, madre de tres, de San Luis y fundadora de RunWildMyChild.com. Si está muy por debajo del punto de congelación, a los niños les encantará ver cómo las burbujas se endurecen en el aire y ruedan una vez que tocan el suelo
Jueguen tic-tac-nieve.
Dos jugadores quieren resultar campeones en este juego clásico. Utiliza palitos entrecruzados y piñas como piezas de juego.
Jueguen a los bolos sobre nieve.
Convierte tu entrada en un carril. Congela 10 botellas de agua (un consejo: asegúrate de dejar espacio en la parte superior para que el agua se expanda) y un globo lleno de agua. Una vez que los bolos y la bola estén listos, configura tu callejón. “Ocupará a los niños durante horas y llevar el puntaje también les da un poco de práctica en matemáticas”, dice McCarty.
Alimenten a las aves.
Ensarta arándanos, palomitas de maíz y cereales en un hilo de pescar para hacer una guirnalda para atraer y alimentar a tus amigos emplumados.
Lancen bolas de nieve.
¡Haz una competencia de lanzamiento de bolas de nieve! Marca un objetivo haciendo un círculo brillante en la nieve con agua con colorante en una botella rociadora. También puedes pintar un objetivo de diana en un trozo de cartón y le asignas a cada anillo de color un valor en puntos. Ponlo en un árbol y anota la puntuación mientras los niños intentan golpear el objetivo con bolas de nieve.
Pónganle la sonrisa al muñeco de nieve.
Entrega galletas de chocolate a casa niño y luego véndales los ojos y haz que traten de colocar la boca, los ojos y botones en su sitio.
Haz un volcán de nieve.
¿Recuerdas ese viejo proyecto de feria de ciencias de la escuela? Esta versión nevada utiliza los mismos ingredientes que provocan explosiones—que probablemente tengas en tu despensa.
Lo que necesitarás: Un vaso de plástico pequeño y estrecho o un frasco de pastillas viejo, bicarbonato de sodio, líquido para lavar platos, colorante rojo para alimentos, vinagre.
Lo que harás:
Busquen huellas de animales.
Hagan una caminata por la naturaleza e identifiquen las huellas de animales que vean. Unas sugerencias de Jonah Evans, biólogo de diversidad de vida silvestre del Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas: Una pista simétrica con cuatro dedos, garras grandes y una almohadilla de talón pequeña probablemente signifique que es canino (puede ser un perro o un zorro), mientras que si es asimétrica, con cuatro dedos, un talón relativamente grande y sin garras pueden indicar un felino (como un gato doméstico o un lince). Las huellas de dos dedos en forma de corazón generalmente indican ciervos, mientras que las huellas de cinco dedos que parecen pequeñas huellas de manos humanas pueden ser de un mapache. Puedes encontrar un lugar acogedor en un parque cercano para observar y escuchar pájaros en silencio.
Raquetas de nieve
Las raquetas de nieve les permiten a tus hijos explorar sus lugares favoritos para esquiar de una forma completamente novedosa y puedes conseguirla a precios bastante económicos en tiendas de deportes de segunda mano.
Este artículo fue originalmente publicado en Parents.com

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“Matías, mi hijo mayor de 8 años, está en 2do grado y tomamos tiempo para ayudarlo a tener interés por la lectura. Todas las noches leemos juntos Harry Potter pues le encanta la ciencia ficción (ya casi termina el primer libro de la serie, Harry Potter y la Piedra Filosofal). El mejor momento para disfrutarlo es antes de dormir, pues estimula su imaginación ¡y lo hace soñar historias mágicas! También compartimos libros para su edad y de su nivel de lector para que se sienta seguro y con confianza en la escuela”.
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